christmas native scene 900x600

Hope in the Lord’s Coming

by Peggy Colf, Executive Assistant  |  11/30/2025  |  This Sunday's Reading

The First Sunday of Advent is a time of waiting and hope. We look forward to Jesus coming again, and we remember His birth in Bethlehem. Advent reminds us to be ready, not just for Christmas, but for the day when Christ will return. It is a season to pray, watch, and live in the light of the Lord. This First Sunday begins the season of preparation for Christmas. During Advent, we focus on Jesus and try to set aside distractions. Though holiday activities can be busy, Advent reminds us to keep what matters most which is our faith and relationship with Christ, at the center. We are called to "walk in the light of the Lord" with hope through repentance and trust in God.

We need to turn away from pride and violence and place confidence in God's plan for peace. In the readings we are told to wake up because faith is not just a belief but a way of life. To follow Christ is to turn from sin and live in a way the reflects God's love. We are reminded to stay alert because Jesus' coming will be sudden. We should live faithfully with readiness and obedience. We should live each day prepared to meet our Lord. Advent is a season of attention, challenging us to clear distractions and prioritize God so that we can bring peace and harmony within ourselves as we prepare for Christ's coming. If you look at Isaiah's vision of a world united in peace it is not much different than what we are praying for right now in our time. Both then and now we are asking for leaders to set aside their weapons and choose understanding over conflict.

Advent is a time to reflect on how we, too, can create peace in our families, communities, and even within ourselves. Being a peacemaker doesn't mean ignoring problems or pretending there's no conflict. It means working for solutions that bring people closer together instead of tearing them apart. We need to work side by side, and find ways to understand each other, even in disagreements. We each play a role in creating harmony no matter where we are. As we prepare for the coming of Christ, peace becomes more than a distant hope; it's something we can practice. Advent encourages us to be peacemakers with patience, love, and respect.

We can ask ourselves how we can bring a little more peace to our relationships. By doing so, we participate in God's vision for unity and readiness to welcome Christ into our world. The First Sunday of Advent opens the new church year and gives us a chance to refresh our faith. Advent is a season of waiting, but it's also a time to draw closer to God. Starting a new church year is like starting a journey with renewed purpose, reminding us that we are all called to grow in faith. Renewing faith doesn't always mean making big changes. Often, it means finding small ways to connect with God daily.

We can do this through prayer, helping others, or simply taking a moment to reflect on God's presence in our lives. Advent invites us to open our hearts and make room for Jesus, letting go of things that keep us from experiencing God fully. We are reminded that faith is a journey, and Advent is a special time to move forward on that journey. (PC)


Esperanza en la venida del Señor

El Primer Domingo de Adviento es un tiempo de espera y esperanza. Anhelamos el regreso de Jesús y recordamos su nacimiento en Belén. El Adviento nos recuerda que debemos estar preparados, no solo para la Navidad, sino también para el día del regreso de Cristo. Es un tiempo para orar, velar y vivir a la luz del Señor. Este Primer Domingo inicia la preparación para la Navidad. Durante el Adviento, nos centramos en Jesús y tratamos de evitar las distracciones. Aunque las actividades navideñas pueden ser ajetreadas, el Adviento nos recuerda que debemos mantener en el centro lo que más importa: nuestra fe y nuestra relación con Cristo. Estamos llamados a "caminar a la luz del Señor" con esperanza mediante el arrepentimiento y la confianza en Dios.

Necesitamos alejarnos del orgullo y la violencia y confiar en el plan de Dios para la paz. En las lecturas se nos invita a despertar, porque la fe no es solo una creencia, sino una forma de vida. Seguir a Cristo es alejarse del pecado y vivir de una manera que refleje el amor de Dios. Se nos recuerda que debemos estar alerta porque la venida de Jesús será repentina. Debemos vivir con fidelidad, prontitud y obediencia. Debemos vivir cada día preparados para encontrarnos con nuestro Señor. El Adviento es una época de atención que nos desafía a despejar las distracciones y priorizar a Dios para que podamos traer paz y armonía a nuestro interior mientras nos preparamos para la venida de Cristo. Si observamos la visión de Isaías de un mundo unido en paz, no es muy diferente de lo que oramos ahora. Tanto entonces como ahora, pedimos a los líderes que dejen de lado las armas y prefieran la comprensión al conflicto.

El Adviento es un tiempo para reflexionar sobre cómo nosotros también podemos crear paz en nuestras familias, comunidades e incluso dentro de nosotros mismos. Ser pacificadores no significa ignorar los problemas ni fingir que no hay conflicto. Significa buscar soluciones que acerquen a las personas en lugar de separarlas. Necesitamos trabajar codo con codo y encontrar maneras de comprendernos, incluso en los desacuerdos. Cada uno de nosotros desempeña un papel en la creación de armonía, sin importar dónde nos encontremos. Al prepararnos para la venida de Cristo, la paz se convierte en algo más que una esperanza lejana; es algo que podemos practicar. El Adviento nos anima a ser pacificadores con paciencia, amor y respeto.

Podemos preguntarnos cómo podemos aportar un poco más de paz a nuestras relaciones. Al hacerlo, participamos en la visión de Dios de unidad y disposición para recibir a Cristo en nuestro mundo. El Primer Domingo de Adviento inaugura el nuevo año litúrgico y nos brinda la oportunidad de renovar nuestra fe. El Adviento es un tiempo de espera, pero también es un tiempo para acercarnos a Dios. Comenzar un nuevo año litúrgico es como emprender un camino con un propósito renovado, recordándonos que todos estamos llamados a crecer en la fe. Renovar la fe no siempre significa hacer grandes cambios. A menudo, significa encontrar pequeñas maneras de conectar con Dios a diario.

Podemos hacerlo mediante la oración, ayudando a los demás o simplemente dedicando un momento a reflexionar sobre la presencia de Dios en nuestras vidas. El Adviento nos invita a abrir nuestro corazón y hacer espacio para Jesús, dejando ir aquello que nos impide experimentar plenamente a Dios. Se nos recuerda que la fe es un camino, y el Adviento es un momento especial para avanzar en él. (PC)

BACK TO LIST